.:: La vida fit ::. Dime qué tipo de fibras musculares tienes y te diré qué tipo de atleta eres, por Ale Jáuregui
 
   
Dime qué tipo de fibras musculares tienes y te diré qué tipo de atleta eres.
29 de mayo de 2020


Al empezar una disciplina deportiva prácticamente nadie se toma la molestia de hacerse una revisión médica integral que garantice un óptimo estado de salud para poder realizarla. Mucho menos, nadie conoce su predisposición genética muscular para poder obtener mejores resultados en áreas más específicas del deporte. Claro, porque lo anterior va en función de tus intereses y objetivos, dado que quizá éstos tan sólo están en la práctica deportiva para mejorar tu salud, para mejor tu composición o estética corporal, o simplemente por mera recreación. Todos los que ya estamos inmiscuidos, de cierta forma, en el mundo del running o de la halterofilia, conforme pasa el tiempo, conforme pasan los entrenamientos en el gym o las carreras mismas, se nos presentan ciertas interrogantes, tales como: ¿en qué distancia podré ser mejor? ¿Podré mejorar mi tiempo algún día? ¿Seré mejor corredor de distancias cortas o largas?  Lo anterior al tratarse de los corredores, y en el caso de los culturistas las preguntas son: ¿por qué no “crezco” como otros? O ¿por qué me cuesta más trabajo aumentar masa muscular en comparación con otros? La respuesta es multifactorial y abarca aspectos relacionados con la nutrición, el tipo de entrenamiento, la función cardiovascular,  y aunque no lo creas, con la genética. Los científicos desde la segunda mitad del siglo pasado encontraron una relación directa entre el desempeño óptimo del deportista y la cantidad de fibras musculares con las que se nace: “En el ser humano el número de fibras de un grupo muscular, está establecido después de que el embrión tiene 4 a 5 meses.” (Gollnick, 1972)

Los distintos grupos musculares del ser humano están compuestos por una red o mosaico de fibras, por así decirlo, estas fibras pueden ser lentas o rojas (Tipo I), o rápidas o blancas (Tipo II). La literatura científica indica que cuando en una persona predominan las células del Tipo I, ésta es apta o propensa a destacar en actividades de resistencia, por ejemplo los fondistas o maratonistas. Por otro lado, los músculos de las extremidades inferiores y superiores de velocistas o de los que practican la halterofilia, contienen más fibras (80% aproximadamente) de Tipo II. La información anterior puede ayudarte a entender el porqué de tu desempeño deportivo, pese a que no te dediques de manera profesional a éste, además de dar respuesta a las interrogantes anteriores y, en consecuencia, darte cierta objetividad acerca de tu rendimiento y desempeño. Sin embargo, lo más importante del saberlo, es que te ayudaría a establecer –con asesoría de un profesional- un plan de entrenamiento adecuado a tus características fisiológicas que potencie un desempeño. Asimismo, existen personas “privilegiadas por la naturaleza” que cuentan con un equilibrio entre ambas fibras (Tipo I y II), aquellas que además de destacarse en competencias de mediana distancia, también logran cierto balance en su composición estética -por decirlo de alguna manera-. No obstante, afirmar que sólo la cantidad de fibras del Tipo I o del Tipo II determinará el éxito en la disciplina deportiva que realizas, sería parcialmente erróneo e injusto, porque además de dejar fuera otros factores físicos, de entrenamiento, de nutrición, etc., deja fuera el factor emocional, sin el cual ninguno de los dos tipos de atletas podría avanzar.

Si aterrizamos estos datos a cuestiones más mundanas como las tuyas y las mías, es probable que podamos explotar al máximo nuestras capacidades y mejorar en ciertas distancias – en el caso de los que gustan de las carreras-, y en ciertos pesos o cargas -en el caso de los que gustan de la halterofilia-. Las investigaciones también apuntan hacía cierta “maleabilidad” entre las fibras de un velocista que quisiera mejorar su potencia, su capacidad aérobica y resistencia, pero no así de manera inversa, resulta prácticamente imposible que de un corredor de fondo, pases a velocista destacado.

En conclusión, si tus intereses deportivos van más allá de lo recreativo, o simplemente quisieras mejorar en ciertas distancias, valdría la pena que hicieras  pruebas de resistencia, de velocidad, de fuerza y, por qué no, una biopsia muscular para conocer qué tipo de fibras predomina en tus músculos, y  así encontrar el camino adecuado para alcanzar tu objetivo. En caso contrario, sigue disfrutando al máximo tu actividad física,  encuentra la que mejor te haga sentir, la que te haga salir de tu zona de confort, la que represente nuevos retos y, sobre todo, la que te apasione, puesto que como ahora lo sabes, en gran medida, es la carga genética con la que nacimos, la responsable de algunos resultados, pero no de todos.

Gollnick, P., Armstrong, R., Saubert, C., Piehl, K., Saltin, B. Enzyme activity and fiber composition in skeletal muscle of untrained and trained men. J Appl Physiol; 33. 1972.

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